Un buen diseño de iluminación provee a nuestros espacios un efecto práctico y encantador. El propósito: equilibrio. Distribuyendo acertadamente las diferentes fuentes de iluminación y de preferencia incorporando temperatura de luz cálida a neutra. ¡Evitar sobreiluminar!

Cada luminario tiene un lenguaje, transmite un mensaje en cada espacio y con su propósito y finalidad. Así una lámpara puede convertirse en una pieza principal de nuestra personalidad y estilo.

Y para quienes buscan orden, calma y elegancia en el diseño ¡qué mejor elección que el estilo minimalista! La iluminación minimalista se diseña a través de la intención y la esencia con trazos suaves en la presentación de luminarios diviertiendose a traves de la geometria de ellas y con el juego de luz y sombra, el contraste y la paleta de colores será sobria: blanca, negra o nude.

El minimalismo es balance. Incorporando el diseño a la arquitectura del espacio y distribuyendo cada capa de luz y temperatura con sutileza y coherencia. Así la iluminación expresará que al elegir menos volumen es mejor en presentación y confort
